domingo, 24 de julio de 2016

Se extinguen el Trompo, la Parapara y la Metra


Ciudad Bolívar, 09.03.71
La Parapara, pasatiempo similar al Quiminduñe, de los pueblos orientales, la perino­la, la zaranda de taparita, el clásico trompo y las pichas o metras, juegos juveniles muy ge­neralizados por esta época de Semana Santa parecen extin­guir en las principales ciudades de este estado Bolívar. 
Era divertido y espectacular ver diez años atrás muchachos en cualquier sector de la ciudad lanzar sus trompos y decir: -¡Troya! -Al trompo. -Ni frío ni arrempujao que el que pique una cuarta fuera de mi trompo, pierde.
Ahora estos juegos no divierten a las gran­des masas de estudiantes que parecen ensimismados en otros atractivo y aplicaciones de los celulares inteligentes.
La perinola igualmente ha caí­do en desuso. El famoso trom­po de cuatro caras, marcadas con las letras M.S.N.T. que signifi­can “mete, saca, nada, todo”, no se ha visto bailar sobre el pavi­mento o la mesa en esta tempo­rada próxima a la Semana San­ta.
Podemos afirmar lo mismo de la zaranda de taparita que bai­la y canta bajo, la amenaza de otra zaranda que  lanzada por el contrincante que trata de malograr  para ganar la partida o el montante de la apuesta ajusta­da con anterioridad. Y no se di­ga de la picha o metra. Sola­mente en los barrios se juega porque es difícil hacer los hoyos en el macadam o pavimento.
Otro pasatiempo de la Semana Mayor son las paraparas que suele entretener a los muchachos y muchachas desde el Miércoles Santo hasta el Domingo de Resurrección. Es un juego bastante parecido al quiminduñe donde uno de los jugadores interroga al otro: "¿Pares o nones?" mientras esconde en una de las dos manos empuñadas un número determinado de paraparas. En poder acertar consiste la gracia de este juego. Pero antes que el trillado "pares o nones" los muchachos siempre prefieren la variación de "¿Cuántos besos te dio tu novio anoche?",' "¿Cuántos burros mataron los italianos?", "¿Cuántos hijos tenía el General Gómez?", "¿En qué fecha se alzó Ramón Cecilio Farreras?".
Visiblemente estos pasatiempos están siendo sepultados por el atractivo de otros deportes cibernéticos más dinámicos y contagiosos. 
La pregunta de ¿Cuántos burros mataron los italianos? Alude al hecho de que algunos inmigrantes peninsulares de los tiempos de Pérez Jiménez le metían al pueblo gato por liebre, ews decir, sacrificaban burros para ofrecer en sitio nocturno estratégicos su carne en parrilla.

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