martes, 30 de agosto de 2016

El Callao Quemará sus Tambores



Ciudad Bolívar, 12.11.72 (Especial).
Al frente del Capitolio, cuando esté reunido el Congreso Nacio­nal, irán las comparsas del fol­klore calloense a quemar sus tambores. Será una manera inaudita de protestar contra la miseria del oro.
Porque el oro también tiene sus miserias, y muy grandes. El Callao es ejemplo viviente. Hipnotizado por el brillo del codiciado metal se escla­viza cuando despierta no hay sino silicosis en sus pulmo­nes y hambre en sus casas ave­riadas.
El oro sale de El Callao como la miseria por la ventana de la casa del rico. Por eso en El Callao lo que siempre hay es miseria porque el oro sale por laberínticas galerías subterráneas.
Se pierde, se escapa y el minero no lo encuentra sino cuando ya son de las transnacionales.

Medio pueblo de El Callao ha reflexionado y vuelto sobre sus pasos. La otra mitad se ha que­dado allí sembrado a la tierra  de aluvión del Yuruary, pendien­te de las vetas auríferas porque el Gobierno le ha alimentado la creencia de que las minas no han sido integral y racionalmente ex­plotadas y que ellos podrán re­cibir más de lo que han recibi­do hasta ahora con la promesa de una empresa de envergadura qué no llega, que no acaba de llegar, ni siquiera ahora cuando el Yuruary en su ostentosa crecida se lo ha llevado todo.
El lamento es general y la comunidad no tiene alternativa sino  ir a una huelga frente al Capitolio a quemar los tambores que animan  esa mezcla de calipso antilla­no y merengue que han hecho famosas a las comparsas callonses.
La Negra y brava Isidora ha declarado que irá al Capitolio con todas sus comparsas a que­mar los tambores para olvidarse del baile negroide de los carna­vales y de otras festivales.

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